En un mundo donde todo cada vez es más acelerado y digital, volver a la naturaleza se ha vuelto una necesidad. Estar en contacto con entornos naturales puede tener efectos terapéuticos para el cuerpo, la mente y el alma. La naturaleza tiene una capacidad increíble de recordarnos quiénes somos cuando se apaga el ruido externo.
¿Por qué estar en la naturaleza mejora nuestro bienestar?
La ciencia y la sabiduría ancestral coinciden: la naturaleza es medicina. Aquí te comparto algunos de sus beneficios más poderosos:
- Reduce el estrés y la ansiedad: Estudios han demostrado que pasar tiempo al aire libre reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés), relaja el sistema nervioso y mejora el estado de ánimo.
- Conecta con el presente: Al escuchar todos los sonidos, ver los colores a nuestro alrededor y sentir el viento, estamos presentes aquí y ahora.
- Aumenta la creatividad y claridad mental: Alejarnos de la rutina y del ruido mental abre espacio para nuevas ideas, soluciones y perspectivas.
- Fomenta la conexión espiritual y emocional: La naturaleza nos recuerda que somos parte de algo más grande. Es un lugar sagrado donde podemos encontrar respuestas, soltar cargas y reconectar con nuestra esencia.
Acá te dejo algunas ideas de lo que puedes hacer mientras estás en la naturaleza:
Camina lentamente por un entorno natural, sin afanes o metas. No se trata de hacer ejercicio, sino de recibir con todos los sentidos eso que está a tu alrededor. ¿qué puedes ver?, ¿qué alcanzas a escuchar?, ¿qué logras oler?, ¿qué puedes sentir?
Busca un lugar tranquilo, siéntate y permite que el entorno te sostenga; deja que el cuerpo se relaje con el ritmo del entorno y siéntate en silencio mientras atiendes tus pensamientos.
- Quítate los zapatos, camina y siente la tierra. Esto ayuda a liberar carga estática del cuerpo y reconectar con la energía del planeta.
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- La naturaleza te recibe. Respira profundo, suelta el peso que llevas y recuerda la importancia de vivir en el presente. Así que si hoy necesitas un descanso, una respuesta o simplemente un respiro, ve afuera. Mira el cielo, toca una árbol. Deja que la tierra te recargue con su energía.