blog
  • febrero 26 2026
  • Tatiana Malagón

Una vida en piloto automático

Vivimos gran parte de nuestra vida funcionando desde configuraciones internas que se instalaron hace años a través de formas de reaccionar, vincularnos, responder al conflicto e incluso ideas rígidas sobre quiénes somos. Estas acciones se crearon como respuestas inteligentes de nuestro sistema nervioso para adaptarse, sobrevivir, encajar, protegernos o recibir atención de los demás.

Nuestro cerebro ama lo conocido. Repite patrones porque le resultan familiares y predecibles, lo que le permite a nuestro sistema ahorrar energía, sin embargo, lo conocido no siempre es la mejor opción. Actuamos en automático, respondiendo sin pensar y tomamos decisiones desde viejas historias que siguen activas, aunque el contexto haya cambiado por completo.

Salir de ese automático no significa cambiar quién eres. Implica empezar a observarte con más conciencia, honestidad y preguntarte si esa forma de actuar sigue teniendo sentido para la persona que eres hoy. Aprendemos a tomar consciencia cuando cuestionando nuestras acciones, emociones, pensamientos y comportamientos, volviendo a nosotros en búsqueda de lo que nos hace sentido y lo que resuena con nosotros mismos.

Muchas veces hacemos cosas simplemente porque “siempre lo hemos hecho así”, o las hacemos incluso sin pensar el porqué. Nos quedamos en un lugar donde ya no queremos estar, permitiendo continuamente cosas de los demás que nos incomodan, sin antes detenernos a preguntarnos algo tan simple, pero tan poderoso y profundo como ¿Yo quiero hacerlo de esta manera? ¿Esto es lo que realmente quiero? ¿Esto se parece a la vida que quiero construir?

Cuando no nos hacemos estas preguntas, seguimos viviendo desde respuestas y mecanismos antiguos a situaciones que ya no existen, desde la automatización de nuestro cerebro. Seguimos viviendo en automático.

Además, pasamos gran parte del tiempo enfocados en el otro: en cómo piensa, cómo actúa, qué espera, qué dice. Y es ahí donde nos desconectamos de nosotros mismos, cuando empezamos a vivir hacia afuera. Y llegamos a un punto en el que ya no sabemos qué queremos, qué necesitamos o qué nos hace bien.

Aprender a escucharnos implica darnos permiso de sentir, de incomodarnos y de elegir distinto, incluso cuando eso genera miedo o incertidumbre. Muchas personas viven, pero no desde su propia vida, su deseo o sus necesidades, sino desde expectativas ajenas, mandatos familiares o experiencias pasadas que siguen dirigiendo el presente.

Volver a ti no es un acto egoísta, es un acto de responsabilidad y amor contigo mismo. Es dejar de vivir en piloto automático y empezar a elegir, paso a paso, una vida más coherente con lo que sientes, piensas y valoras.

Si sientes que llevas tiempo viviendo desde el “deber ser” y no desde el “quiero ser”, este puede ser un buen momento para comenzar a mirarte distinto. Acompañar estos procesos no se trata de decirte qué hacer, sino de ayudarte a escucharte, cuestionarte y elegir con más conciencia.

Visita nuestra página de servicios y agenda una cita... 

Servicios-1